El Pele y Niño Seve

El pasado viernes día 22 de febrero nos visitaron Manuel Moreno Maya “El Pele” y Severiano Jiménez “Niño Seve”. Siempre que viene a nuestra Peña “El Pele” la expectación entre los socios en máxima, hay que recordar que es de los pocos cantaores que han obtenido el Premio El Taranto a la mejor actuación del año, en dos ocasiones. Y una vez más el ambiente en los Aljibes era el de las grandes ocasiones. 

Se inició el recital con el Niño Seve solo en el escenario tocando por aires de tarantas y poco a poco fue surgiendo la voz de El Pele cantando fragmentos de la elegía a Ramón Sijé inspirada en la versión que hiciera Enrique Morente y decimos inspirada porque en ningún momento se limitó a reproducir lo grabado por Enrique; continuó con la taranta clásica de popularizara José Capero “entre Chinchilla y Bonete…” para volver sin solución continuidad a Morente, pero en esta ocasión con los tangos “Dime Ana”.

Continuó cantando por diversos estilos soleá pero en una interpretación personalísima que en todo momento meció a compás y estuvo preñada de dulzura y sentimiento. En palabras del propio Pele “una ensalada de soleá” con la que nos deleitó durante diez minutos. Quizás nos llevara con este cante al momento mas brillante de la noche, aunque no lo fue menos la interpretación de las siguiriyas que hizo a continuación. Su versión de las clásicas de Manuel Torre y Tomás el Nitri, estuvieron cargadas de emoción y de sentimiento y además, las interpretaron al cante y al toque, con un marcado compás, lo que no suele ser muy habitual.

Quizás fue en las cantinas donde El Pele hizo las aportaciones más personales al cante, aunque las remató recordándonos a una vez más a Morente con la letra de Alberti: “marinero en tierra”, pero eso si, en una versión personalísima. No faltaron los fandangos, naturales y de Huelva, que sirvieron de preámbulo para las bulerías con las que finalizó el recital y donde hizo su particular homenaje al añorado Manuel Molina.

Una vez más El Pele no dejo indiferente a los aficionados que llenaron los Aljibes. Su compañero Niño Seve, estuvo toda la noche pendiente del cante, acompañando con una suavidad y buen gusto extremos, que en muchos casos más que dar los tonos al cantes los insinuaba, los sugería, dejando abierta toda la creatividad del cantaor. En definitiva otra buena noche de cante.