Historia de la Peña

GetAttachment.aspx_El 22 de marzo de 1.963 se celebró en el teatro Cervantes un concurso de cante flamenco organizado por Radio Almería. El ganador fue José Sorroche y el jurado estaba compuesto por: Rafael Monterreal Alemán, Diego López López, Cristóbal Muñoz Montoya, “El Niño de Álora” y Lucas López López. Estas personas decidieron en aquel momento crear una peña flamenca. Comenzaron a reunirse, dos veces por semana, en la casa de Lucas López en el Paseo de Almería. Apoyándose en los estatutos de la Peña Juan Breva de Málaga, se elaboraron los de la asociación Peña El Taranto. Por cierto que la primera idea fue denominarla Peña Fosforito, y fue el mismo Antonio Fernández Díaz “Fosforito” quien aconsejó que se registrara con el nombre del cante almeriense por excelencia. El primer domicilio social fue un local de doña Filomena López Fernández, madre de Lucas y Diego, en la calle San Antón nº 30. El 15 de mayo de 1965 la Peña El Taranto, acogiéndose a la por entonces novedosa Ley de Asociaciones, es inscrita en el registro correspondiente del Gobierno Civil con el número 1. El primer acto público de relevancia se celebró en el Casino Cultural (actualmente, Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía en Almería), en 1.968 en homenaje a José Sorroche por su triunfo en el Concurso Nacional de Córdoba. En aquel momento el presidente de El Taranto era Joaquín Monterreal.

La peña El Taranto ha influido decisivamente, desde su creación, en el discurrir del arte flamenco en nuestra provincia. Fue el único punto importante de referencia de este arte en el panorama cultural almeriense durante mucho tiempo y aún hoy, sin duda, sigue siendo su más señera e internacional representación. Sin la existencia de El Taranto la difusión del flamenco, entre relativamente importantes capas de población, se hubiera producido de una forma más tardía y desordenada. Los artistas y aficionados locales no habrían contado con un lugar de referencia y acogida que, al mismo tiempo, les permitía conocer en vivo a auténticas leyendas del flamenco y a los jóvenes valores del flamenco que surgieron, poderosos en la década de los sesenta. Pensemos en que, ni por asomo, existían las facilidades que hoy nos dan los medios de comunicación y las grabaciones de calidad para conectar con la vanguardia.

El Taranto, por historia, por vocación multidisciplinar, es más que una peña flamenca y ha estado siempre entre la élite de nuestro arte más universal. Con ella, la cultura almeriense cuenta con un patrimonio importante que hay que cuidar como un legado para  las generaciones futuras. Un legado que hay que seguir acrecentando y adaptando a los tiempos que corran, incorporando jóvenes a la masa social para que dirijan una entidad renovada que, estando orgullosa de su pasado, aporte frescura e ideas innovadoras a la cultura de nuestra tierra.

En 1972, El Taranto organizó una denominada “Semana de Divulgación del Cante Jondo”  que con  el nuevo nombre de Semana Flamenca se viene celebrando ininterrumpidamente en el mes de mayo desde aquel lejano año. En esa primera edición el ciclo empezó con una misa flamenca en  el Santuario de la Virgen del Mar, interpretada por artistas almerienses: José Sorroche, Juan Gómez y Paco El Mellizo, al cante, y la adolescente guitarra de Pepín Fernández, un chico de trece años que hoy triunfa en el mundo con el nombre artístico de Tomatito.
En 1981 se celebra en Almería la novena edición del Congreso Nacional de Actividades Flamencas, en el que nuestra entidad tuvo un papel principal. En el transcurso de este congreso se creó la Institución Social para la Tercera Edad de los Artistas Flamencos (ITEAF) con sede en el Ayuntamiento de Almería, que durante muchos años consiguió mejorar las condiciones de vida y el reconocimiento popular de un  nutrido grupo de artistas veteranos que padecían condiciones deplorables, lejos de la situación actual en la que los logros sociales hacen innecesaria una institución semejante. En la clausura del congreso, el presidente de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo, le impuso la Medalla de Plata del Mérito al Trabajo, concedida por el Ministerio, a Antonio Mairena. El acto, celebrado en el antiguo Club de Mar, terminó con una emocionante madrugada al raso, en la que Mairena, provocado por la guitarra de Juan Habichuela, cantó como lo que era, el Maestro. Ese congreso significó el inicio de una etapa en la que la Peña tuvo una creciente presencia fuera de los aljibes, incluso fuera de Almería. Socios de El Taranto fueron fundadores y directivos de la citada ITEAF, de la Confederación Andaluza de Peñas Flamencas y de la Fundación Andaluza de Flamenco, hoy denominado Centro Andaluz de Flamenco. Dentro de esa línea, en abril de 1983 vio la luz el primer número de Taranto, que empezó siendo un modesto folleto y se convirtió en revista difundida en todo el orbe flamenco.

 “Difícil se hace destacar los principales acontecimientos que se han sucedido en la ya larga historia de nuestra Peña. Me atrevo, no obstante y sin orden ni concierto, a destacar algunos: la última actuación en público de Antonio Mairena que está recordada mediante una placa en los aljibes. Las dos actuaciones de Camarón en 1984 y 85, con Tomatito; el debut de José Mercé en los aljibes una fría noche de diciembre de 1983, las noches de fusión con el jazz, una de las cuales tuvo un espectador de excepción, Chick Corea, que escuchaba a Tomatito, Carles Benavent y Jorge Pardo; los poemas que nos dedicaron José Ángel Valente yo Julio Alfredo Egea; Camarón cantándole para bailar a Rafael El Negro, y Chano Lobato a Matilde Coral, en el Teatro Cervantes; la tertulia espontánea e indescriptible de Luis Rosales y Antonio Mairena un mediodía de septiembre de 1981 en la terraza de los aljibes; la tercera página de ABC dedicada a la Peña (en su XXV Aniversario) por Valente; el paso de tantos artistas, intelectuales, autoridades, muchos de los cuales han dejado su firma en el Libro de Honor…” (Extracto de un capítulo de Lucas López y de una conferencia de Alfredo Sánchez que están publicados en los libros “El Taranto 25 Años de Flamenco en Almería” y “La Peña El Taranto: una Historia del Flamenco en Almería”).