Homenaje de la Peña el Taranto a Rancapino

Homenaje a Alonso Núñez “Rancapino”

El arte, el arte puro, no entiende de forma, ni de edad, ni de técnica. El arte, cuando es puro surge de forma espontánea en cualquier manifestación del artista. Está en la expresión, en la forma de moverse, en la mirada. Siempre está presente en el artista. Esto tuvimos ocasión de comprobarlo el pasado viernes en el Homenaje que la Peña dio a Rancapino. Cuando Alonso subió al escenario demostró el arte que posee, el cual se vio acompañado por otro grande del flamenco, que quiso participar en el acto, como es José Fernández “Tomatito,” que es otro que no puede esconder el arte que atesora.

La noche estuvo cargada de emoción ya que los mencionados artistas estuvieron acompañados por sus hijos Rancapino Chico y José del Tomate, que de forma espontánea fueron subiendo al escenario para terminar todos juntos en el fin de fiestas por bulerías.

También flotaba en el ambiente la medalla de oro al merito en las Bellas Artes 2016, recientemente concedida por Ministerio de Educación y entregada días atrás en Málaga por S.M. Felipe VI a nuestro socio de honor Tomatito.

Para mantener la tradición nos vemos obligados a realizar una breve reseña de las actuaciones que comenzaron Rancapino Chico y Tomatito por alegrías de Cádiz en una clara dedicatoria al homenajeado. Tras esta introducción, Tomatito cedió la silla a su hijo, este llevó al cantaor por las malagueñas del Mellizo, tanto la chica como la doble “Donde va a llegar este querer tuyo y mio….”. Siguió por varios estilos de fandangos principalmente caracoleros y remató, con la incorporación de Tomatito, por bulerías de fuerte influjo gaditano.

A continuación se produjo la entrega de una placa conmemorativa a Rancapino en reconocimiento a su aportación al flamenco y su vinculación con nuestra peña, donde precisamente hace cuarenta años que nos visitó por primera vez. En sus palabras de agradecimiento, distinguió a nuestra Peña como un ejemplo para las demás y señaló la gran aportación realizada en favor de nuestro arte.

Como muestra de su agradecimiento nos regaló unos emotivos, sentidos y brillantes tarantos del tio Enrique que popularizara su inseparable amigo Camarón “Las vueltas que el mundo da …”. Rompiendo el protocolo que establecía que la guitarra acompañante fuera la de Tomatito, Alonso quiso seguir acompañado por José del Tomate, en un gesto de confianza para el joven artista. Siguió cantando Alonso, con la misma maestría, por solea y malagueña. Por fandangos se incorporó de nuevo Tomatito creándose un clima de complicidad y respeto entre los artistas que culminó en la fiesta por bulerías, donde también se subió al escenario Rancapino Chico, en una especie de alternativa entre padres e hijos, donde se intercambiaron cantes y toques, para cerrar una noche inolvidable.

El Alpargatero.