«Por vez primera El Taranto entrega su premio grande a una bailaora», crónica realizada por Miguel H. Pérez

El día 20 de mayo del año anterior, entre los actos de su Semana Flamenca, la Peña El Taranto organizó una actividad fuera de los tradicionales aljibes (“El Taranto en la calle”), concretamente en el salón de actos del Museo Arqueológico. La actuación del grupo de la bailaora del Zaidín granadino Fuensanta “La Moneta” acabó siendo todo un acontecimiento para los buenos aficionados al flamenco y, en especial, al baile. El coqueto auditorio del Museo se quedó  pequeño ante el interés despertado entre las personas ligadas, como profesores o alumnos, al Conservatorio de Almería, a las que se sumaron aficionados al flamenco, socios o no de la decana peña almeriense. Cuando comenzó el espectáculo había tanta gente de pie como sentada en su butaca. Aquello acabó convirtiéndose en un auténtico acontecimiento cultural que corrió al día siguiente de boca en boca por nuestra ciudad, puesto que Fuensanta, arropada por un grupo espléndido, convirtió al Museo en un manicomio en el que la gente reía, lloraba, gritaba oles como posesos y aplaudía hasta que las manos dolían. Yo no recuerdo un aplauso tan sentido y tan largo, en nuestra tierra, como el que se produjo hace un año al terminar el último baile de la Moneta.

Desde 1983 la peña de la calle Tenor Iribarne viene concediendo un trofeo que premia la mejor actuación de cada año “en cualquiera de los actos organizados por la entidad”. Desde el primero, concedido al inolvidable maestro del cante D. Antonio Mairena, hasta 1994 llevó el nombre de Trofeo “Lucas López” para pasar luego a denominarse Trofeo “El Taranto”. Estos galardones han conseguido carta de naturaleza –la lectura de la lista de premiados impresiona- hasta convertirse en uno de los premios más prestigiosos del panorama flamenco. Al comienzo de la primavera, como es ya una tradición, se reunió el jurado para decidir sobre la mejor actuación del año 2010. El acuerdo de los miembros del jurado fue unánime: Fuensanta “La Moneta”. La decisión suponía una novedad: por vez primera se premiaba a un artista del baile flamenco, en este caso a una joven bailaora de 26 años. Y se creaba un inconveniente. La costumbre no escrita marca el último viernes de la Semana Flamenca de mayo como día de la entrega del premio con una actuación del artista galardonado en la sede oficial de El Taranto. ¿Estaría dispuesta Fuensanta a bailar en el inevitablemente pequeño escenario de Los Aljibes? Fuensanta no solo recibió emocionada la noticia sino que dijo que le ilusionaba actuar en un escenario mítico para ella.

La noche del viernes 20, justamente un año después del acontecimiento del Arqueológico, Fuensanta “La Moneta” hizo grande el escenario de El Taranto con su espectáculo “Extremo Jondo”, 24 horas después de haber bailado en un escenario 7 veces más grande en Marsella (Francia). En un ambiente tan intimista, con un público predispuesto hacia los artistas por afición, el resultado no podía ser otro que el que fue: un éxito rotundo. El baile de la joven granadina produce unas sensaciones –hice un minisondeo cuando terminó el recital- que reconozco no sentirme capacitado para expresarlo con palabras que permitan al lector hacerse una idea cercana a la realidad. La Moneta baila con todas las partes de su anatomía, con una fuerza descomunal, difícil de entender de un cuerpo tan pequeño que se va engrandeciendo a medida que el espectador va siendo arrebatado por algo mágico, ancestral que la artista, en trance, va derramando junto al su sudor en el escenario. No se puede bailar un flamenco más genuino y raro a la vez. No sé si me explico. A la locura colectiva contribuyeron con su arte Enrique “El Extremeño” al cante, Miguel Iglesias a la guitarra y Miguel “Cheyenne” a cargo de la percusión.

Escribe: Miguel H. Pérez. Diario de Almería. Domingo, 22 de mayo.